80° aniversario del PAN / En opinión de Armando Salinas Torre

El 16 de septiembre de 1939 se aprobó por la Asamblea Constituyente sus principios de doctrina y nacía el PAN a la vida pública.

Existía un partido político hegemónico, que más que un partido político era una organización electoral y de respaldo a las instrucciones del presidente de la República y la única opción viable para acceder a los cargos del servicio público en el país.

Durante estos 80 años, Acción Nacional impulsó la formación de ciudadanos que en forma libre optaran por el humanismo político. Ya desde entonces se defendían los derechos de todas las personas, comenzando por la dignidad humana, en contraposición con una perspectiva totalitaria que subordinaba la persona a la colectividad.

Frente al corporativismo y el clientelismo político de la época, se proponía la construcción de una institución político partidista formada por ciudadanos libres que, en ejercicio de su albedrío, participaran en la conformación de un proyecto de nación alejado de caudillismos; y que, basado en la libertad y en la razón, defendiera los derechos de las personas en la búsqueda del bienestar común.

Desde entonces se propugnaba que coincidiera la ley y la realidad, que no existiera divorcio alguno entre el mandato legal y las actuaciones de las autoridades. Que las normas jurídicas guiaran el desempeño de la vida pública de la sociedad. En lugar de los códigos no escritos de la política mexicana que ordenaba la plena subordinación incuestionable a los caudillos.

Además de impulsar y promover una cultura de la democracia en todos los ámbitos de la vida pública, también se contribuyó a la aprobación de leyes que regularan la organización y procedimientos de las elecciones, que hicieran posible la alternancia de los partidos políticos en el ejercicio del poder público; y que la sociedad también evalúe a las diferentes opciones partidistas en el gobierno.

Es evidente que la misión de Acción Nacional y que las causas que le dieron origen aún permanecen vigentes: existe un partido hegemónico que aún no logra tener vida propia como partido político frente al poder apabullante del caudillo que lo llevó a ganar las últimas elecciones, y existe una evidente tendencia a someter a todas las expresiones políticas en México a su visión de país, poniendo en riesgo los avances democráticos de las últimas décadas y que ha sido fruto de una larga lucha democrática.

En el contexto histórico actual tenemos un cúmulo de herramientas jurídico democráticas que deben ser empleadas con inteligencia y sensibilidad: la cultura de la transparencia y la rendición de cuentas, las reformas constitucionales y legales en materia de derechos humanos, la defensa de la autonomía constitucional de los órganos que fueron una respuesta a la demanda de profesionalizar el servicio público.

No es la primera vez que la demagogia, el populismo, la retórica tropical y bananera pretende desacreditar la lucha democrática y denostar a los interlocutores. “Está fuera de quicio” y sólo es muestra del miedo y la falta de estatura política para dialogar y construir con quienes disienten de su postura.

La legitimidad no se alcanza por la fuerza ni de los números ni de la imposición, sino de la justicia y del respeto a los valores democráticos. Ya han dado muestra de que mediante la fuerza pueden modificar la ley para hacer trajes a la medida de sus ambiciones, pero ello no significa que esa legalidad que antes criticaron legitime el autoritarismo y las injusticias que ahora cometen.

Precisamente ésas fueron algunas de las causas de la fundación de Acción Nacional y que ahora la convocan para continuar en la brega de eternidad sin la pretensión del reconocimiento por el poder político, sino de la satisfacción personal del deber cumplido con uno mismo.

La fortaleza de las instituciones democráticas no depende de las personas, sino de los principios, procedimientos y órganos internos democráticos que renuevan las perspectivas, la acción y formación de cuadros jóvenes guiados por quienes permanecen fieles a las convicciones que nos enseñó esa generación de mujeres y hombres libres hace 80 años, de esta joven institución partidista.

 

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